Reserva Cerro Paine promueve plan de reforestación con apoyo de voluntariado civil y empresarial

  • Más allá del turismo sustentable, la Reserva hoy tiene un compromiso prioritario con la conservación biológica y cultural del territorio a 25 años plazo; misión que inspira un ambicioso esfuerzo en conservación, investigación y educación ambiental.

 

Más de 6 mil lengas espera plantar este año la ONG AMA Torres del Paine en la Reserva Cerro Paine, gracias a un vivero forestal y una campaña conservacionista que espera encontrar eco en la sociedad civil. La iniciativa constituye lo que se puede considerar una segunda etapa del proyecto 20 mil lengas para El Paine, el cual logró movilizar a la comunidad local para plantar algo más de 17 mil plántulas de lenga con ayuda 700 escolares de la Región de Magallanes en las plantaciones realizadas en el Parque Nacional Torres del Paine.

Este es un programa participativo de reforestación del bosque nativo y convoca a actores civiles de colegios, comunidades locales, universidades y empresas. Asimismo, cuenta con apoyo de un equipo de guardaparques que se suman a las dinámicas de mantención de senderos y señalética, además del control de entrada a la reserva y de cierre de accesos, principalmente el sendero más visitado que registra hasta 1000 turistas diariamente en temporada alta.

 

“El control y la gestión territorial se pueden considerar los principales instrumentos de la conservación, dado que ayudan a evitar incendios y permiten dar recomendaciones directas y efectivas, mediante el levantamiento de información y la educación ambiental, al visitante y a los trabajadores de la Reserva. Este año hubo cerca de 25 charlas de expertos sobre flora y fauna, además de conversatorios culturales sobre la convivencia responsable con el Puma y la compatibilidad con un turismo sustentable en la región “, indica Nelson Bahamonde, director de Investigación y Educación Ambiental de AMA Torres del Paine.

Bahamonde, de formación biólogo, hoy asegura con orgullo que los incipientes esfuerzos que parten con la creación de la ONG en 2004, hoy conjugan líneas de trabajo ambientales y sociales, de modo que Cerro Paine conserve su diversidad natural por 25 años y más, que no habrían sido posible sin la voluntad y visión de los propietarios. Señala que: “El más grande de todos los logros es que convertimos a la Estancia Cerro Paine en un área protegida privada, una reserva natural y cultural; lo que hace más tangible nuestro compromiso conservacionista a largo plazo en resguardo de la biodiversidad patrimonial de nuestra zona”.

 

Este hito cambia el objetivo de manejo del territorio, trascendiendo al desarrollo de emprendimientos turísticos sustentables, y priorizando el compromiso de conservación biológica y cultural. Mejorar los senderos de la Reserva y la calidad de los suelos erosionados a través de campañas como “Tu mejor huella para El Paine”, “Reforestar apadrinando una lenga”, educar en la prevención de incendios y en la convivencia con la flora y fauna, principalmente con el Puma; son solo alguna de las muchas actividades que considera este plan maestro en conservación.

Reserva Cerro Paine busca favorecer el desarrollo de una cultura conservacionista, con acciones dirigidas a comunidades escolares, universidades, empresas, habitantes de Punta Arenas, Puerto Natales, Porvenir, grupos científicos y scouts, entre otros que deseen aportar con el cuidado y recuperación del medio ambiente. Del mismo modo, ha procurado que AMA Torres del Paine lleve a cabo proyectos como el actual vivero de lengas y un huerto semillero de lengas, para priorizar la reforestación de terrenos afectados por incendios.

Para el especialista, la co-gestión de este territorio (propietarios y la comunidad) es un complemento a la propia del Parque Nacional, constituyendo uno de los grandes aportes de la conversación privada. Y es que, en opinión del experto, la conservación privada no busca complicar a los dueños de terrenos privados, es más bien una aliada que ordena la gestión para cuidar la naturaleza a través de un plan de acción general de manejo a largo plazo, que incluye herramientas para que la comunidad pueda aportar pasiva y activamente a la conservación y hacer seguimiento de lo que está pasando en la reserva.

Nuestra Reserva también está desarrollando un portafolio biológico, con un registro de las especies de flora y fauna del territorio, para detectar puntos calientes de biodiversidad de interés. Para el biólogo Bahamonde, también Líder de Investigación, Ciencia y Educación de la Reserva Cerro Paine; “estos indicadores serán de gran valor para medir parte de la condición ecológica de Torres del Paine y los avances de la conservación, considerando que la reserva Cerro Paine es parte del territorio, y comprendiendo que las barreras son artificiales referenciales de los territorios, dado que la naturaleza es continua”.

El equipo de trabajo de AMA Torres del Paine para la conservación en Reserva Cerro Paine lo integran biólogos, guardaparques profesionales y de oficio, profesionales en turismo, viverista, y  persona especializadas en el territorio, entre otros, lo que se ha dispuesto para poner en marcha este ambicioso y necesario plan.

¿POR QUÉ LENGAS?

Nelson señala que los bosques de la zona son mayoritariamente de lenga, ñirre y coihue, y dado que la lenga no rebrota después de los incendios, el plan de reforestación busca conservar la biodiversidad original y característica de la Reserva Cerro Paine de estos bosques. “Queremos hacer restauración ecológica, y esperamos criar otras plantas en el futuro próximo. No obstante, buscamos que nuestras lengas no solo tengan un rápido crecimiento, sino más bien sean ecológicamente desarrolladas intentando disminuir al máximo la necesidad de acudir a fertilizantes químicos y hormonas, que puedan intervenir el ecosistema. Queremos replicar el funcionamiento de la naturaleza y solo ayudarle un poco, sin hipotecar el uso de recursos naturales lo que es negativo para el medio ambiente y en definitiva para nosotros mismos. Este es un proceso productivo de plantas muy amigable con el entorno”, señaló.

El Plan de gestión participativa busca vincular en la conservación de la Reserva a los trabajadores de las empresas turísticas, en cuanto a las temáticas medioambientales, incluyéndola dentro de sus relaciones contractuales con las empresas. Asimismo, espera seguir celebrando convenios con diversas instituciones de educación, a nivel escolar y universitario, generando espacios educativos y de voluntariado. Actualmente AMA Torres del Paine ya ha realizado la plantación de aproximadamente 60 mil plantas para recuperación del bosque en Torres del Paine, siendo su último logro concretar una reforestación de algo más de 17 mil en el Parque Nacional Torres del Paine entre los años 2014 y 2017, fruto la antes mencionada campaña local de reforestación escolar que movilizó a una gran cantidad de Magallánicos, dando muestra del compromiso social con nuestro territorio.

“Magallanes y Punta Arenas son únicos. Aquí se ocurren procesos biogeoquímicos particulares, siendo un laboratorio natural de biodiversidad y de una relación entre la población y naturaleza que debe enriquecerse positivamente. Tenemos un potencial único que aprovechar y oportunidades que no requieren de la explotación de los recursos, sino de su conservación, y eso ya es un tesoro en sí”, concluyó Bahamondes.